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Proyecto enerBIZI, el valor del usuario como investigador

enerbizi

La eficiencia energética inquieta a todos. Desvela a las autoridades, locales, autonómicas, estatales y europeas. Esa preocupación ha llevado al Gobierno de España, por ejemplo, a crear el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética 2011-2020  y a las autoridades comunitarias a poner todo su empeño en lograr que alcancemos los objetivos 2020: entre ellos, ahorrar un 20% de su consumo de energía primaria. En Euskadi, el Gobierno vasco ha movilizado 482 millones de euros a través de los programas de ahorro y eficiencia en los últimos cinco años.

Pero a quienes preocupa mucho también es a los ciudadanos de a pie, a las personas usuarias. No en vano el 25% de la demanda de energía eléctrica procede de los hogares. Y sin embargo, su voz, su parecer y su potencial contribución no siempre son tenidos en cuenta.

En el Clúster del Hogar de Euskadi (ACEDE), alineados con el desarrollo de nuevas tecnologías más eficientes que ayuden a reducir el consumo energético y por el fomento de cambio de hábitos, teníamos una hipótesis y queríamos contrastarla: si las personas usuarias, siendo conscientes del consumo energético, podrían llevar a cabo cambios de hábitos que conllevaran una reducción del consumo energético en el hogar. Así surgió enerBIZI, uno de nuestros últimos proyectos en el área de Hogar Sostenible.

enerBIZI ha sido una prueba piloto cuyas metas fueron:

  • verificar cuánta energía se puede ahorrar en los hogares cuando se ofrece a los usuarios información relevante y puntual sobre su consumo. En concreto, cuánta energía se puede ahorrar en hogares de Arrasate-Mondragón (Euskadi).
  • establecer iniciativas de cambio de hábitos para lograr un consumo energético familiar más eficiente, que tengan repercusión directa en el ahorro familiar, pero también en el compromiso social dentro del concepto Smart Territory.
  • acercar a las personas usuarias el uso de las tic como herramienta de monitorización del gasto energético y que permita conocer la información que es relevante: sus gastos energéticos y la comprobación del ahorro energético real.

El valor diferencial de este proyecto es la participación temprana de los usuarios. Un total de nueve familias de Arrasate-Mondragón, todas ellas voluntarias no remuneradas, han colaborado con ACEDE, contribuyendo con su experiencia e intervención en enerBIZI a obtener unos resultados y no otros. Unos resultados más cercanos a la realidad, y a las necesidades de las personas usuarias.

La fórmula de incorporar al usuario en el desarrollo de los proyectos es la filosofía de trabajo el living lab del Clúster del Hogar de Euskadi, H-Enea, que apuesta por

integrar una cuarta hélice (Carayannis and Campbell, 2009) al tradicional modelo de la Triple Hélice de la innovación, integrando la capa humana y social para generar propuestas de valor innovadoras”

Para H-Enea Living Lab,

la incorporación de la cuarta hélice significa que las soluciones que se transforman en negocio y en riqueza para la sociedad son las soluciones aceptadas por las personas usuarias/clientes, quienes deben estar incluidos/as en el proceso de innovación, en la búsqueda de oportunidades, en su definición y en su validación”.

Así, el Clúster del Hogar de Euskadi instaló en las viviendas de estas nueve familias de Arrasate/Mondragón un sistema de monitorización que, unido a una aplicación web, daba acceso a los usuarios a información básica sobre su consumo así como a una serie sencillos consejos sobre el uso de la energía para ahorrar, adaptados a su perfil. La app mostraba el consumo energético fraccionado de cada hogar y lo comparaba con los datos del resto de hogares participantes.

Previamente, el prototipo del sistema, que se componía de medidores eléctricos y térmicos que enviaban datos energéticos a la aplicación web, fue testado en la Célula Hogar Sostenible de ACEDE.

Para el diseño de la aplicación y de su contenido se ha contado también con la colaboración de la empresa Ekitermik, encargada de la asesoría energética, y del centro tecnológico IK4-Ikerlan, responsable de la app. Ambos son miembros del clúster.

Durante un año, estas familias, residentes en un grupo de viviendas de alquiler social, propiedad de Alokabide, interactuaron con la aplicación web para vigilar su propia actividad y su consumo energético. Antes, durante y después fueron entrevistados individualmente por el equipo del proyecto para valorar el funcionamiento del sistema, evaluar sus impresiones y corregir posibles errores o dificultades.

Del uso de la aplicación y del partido que le sacaron a la herramienta se obtuvieron tres perfiles de usuarios:

  • Ahorrador: varón de 48 años con renta media-baja que convive con otros dos familiares.
  • Concienciado: varón de 39 años con renta media que vive solo.
  • Indiferente: varón de 40 años con renta media que convive con otras dos personas

Es especialmente útil analizar el comportamiento y la implicación del usuario “ahorrador”, que manifestó en todo momento una clara voluntad de colaborar y un deseo de saber en qué gastaba más y cómo podía ahorrar. Su actitud de early adopter ha permitido explorar más a fondo la utilidad, las ventajas e inconvenientes de la app.

Desde el primer contacto con la aplicación este usuario y su familia percibieron el valor de la herramienta, que despertó su curiosidad.

Hemos estado mirando mucho en qué consumíamos, cada día, en qué se notaba más, en la plancha, el secador de pelo, la calefacción, una estufa de aire… Al principio casi, casi lo mirábamos cada día, luego igual a la semana. Últimamente lo solemos mirar a la semana”

Este mismo usuario y su familia, tras obtener esa información básica, empezaron a realizar pequeños cambios de comportamiento, como sustituir algunas bombillas por luces de bajo consumo o cocinar más cantidad menos veces a la semana para congelar parte de lo cocinado.

Los resultados de enerBIZI los notaron los propios usuarios, que tras poner en práctica los cambios propuestos en la aplicación, todos ellos muy sencillos y de fácil aplicación según explicaron durante el proyecto, han visto que su consumo energético se reducía hasta en un 30%. Aproximadamente 46 kilovatios/hora/mes menos de consumo.

Con una perspectiva más amplia, el proyecto ha servido también para comprobar la hipótesis de partida y obtener otras conclusiones:

  • Aunque el cambio de hábitos no es tarea fácil, este tipo de herramientas que ponen a disposición información útil de forma sencilla ayudan a ello.
  • Se han comprobado diferencias en los consumos de usuarios de diferentes perfiles.
  • Conviene aislar la comunicación del usuario para garantizar la recepción de datos completos.
  • La herramienta ha de ser de fácil acceso y “viva”. Es importante contar con el respaldo de una asesoría energética.

Y ha permitido también extraer algunas claves para potenciales productos y/o servicios relacionados con el hogar sostenible:

  • Simplificar la aplicación. Se debe simplificar al máximo la aplicación, ya que las personas usuarias no necesitan mucha información que pueda resultar compleja.
  • Red social de consejos. En las pruebas realizadas con las personas usuarias se ha detectado el valor que le dan a los consejos o trucos acerca del ahorro, por lo que es recomendable crear un blog u otra herramienta que permita el intercambio entre personas usuarias.
  • Interacción con usuarios. Mediante alertas, puede establecerse una mayor interacción con las personas usuarias, que, sin necesidad de consultar la aplicación, obtienen información y tienen un punto de contacto con ella.
  • Otro modo de consumir electricidad (prepago, previsión, alertas de umbrales, etcétera). Si la persona usuaria sabe antes de consumir electricidad cuánto le va a costar, le resulta más fácil ser más eficiente en su consumo.

Para el director del Clúster del Hogar de Euskadi, Xabier Gorritxategi, “la importancia de este trabajo es que, de forma pionera, se ha contado con la participación de los propios usuarios, que nos han ofrecido claves e información muy relevantes sobre cómo utilizan la tecnología, qué les hace falta realmente y qué hábitos pueden cambiar sin gran esfuerzo, lo que permite adaptar cualquier medida posterior a sus necesidades reales”. “La peculiaridad de este estudio es que el propio usuario ha jugado un importante papel como investigador”, ha añadido Gorritxategi, “y nos va a permitir además explorar nuevas vías para reducir el consumo energético”.

EnerBIZI cuenta con el apoyo económico del Programa de Estímulo a la Actividad Económica “Smart Lab Gipuzkoa” de la Diputación Foral de Guipúzcoa y también con el respaldo del Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón.

Este respaldo es importante para desarrollar proyectos innovadores que nos ayuden a construir y crear hogares sostenibles y que de otra forma no sería fácil explorar. Es innegable. Pero también es preciso reconocer la participación de los usuarios, especialmente de esos early adopters dispuestos a dedicar parte de su tiempo, su esfuerzo y su experiencia en aras de la innovación. Por eso, desde este humilde blog, queremos mostrar nuestro agradecimiento a las familias de Arrasate-Mondragón que han participado en el proyecto enerBIZI, haciendo posible investigar y probar nuevas funcionalidades que nos permitan ir avanzando hacia un hogar sostenible.

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